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Andy Schleck: cómo se construye un equipo ganador

Andy Schleck on building winning teams

Entrevista con Andy Schleck, director general adjunto de Lidl-Trek. Descubre cómo uno de los líderes más respetados del ciclismo está construyendo el futuro de Lidl-Trek, por qué la cultura y el rendimiento van de la mano y qué papel fundamental desempeña la recuperación en el éxito a largo plazo.

En el ciclismo de élite, el éxito suele explicarse con cifras: vatios, calendarios de carreras, concentraciones en altura, planes de nutrición y ganancias marginales que se miden en fracciones. Sin embargo, dentro del deporte, la realidad siempre es más compleja. Ganar no depende solo de lo fuerte que sea un corredor. Depende del entorno que lo rodea, de cómo responde el equipo bajo presión y de si el sistema está preparado para repetir el rendimiento día tras día a lo largo de una temporada implacable.

Pocas personas conocen esa realidad desde tantos ángulos como Andy Schleck.

Como ganador del Tour de Francia, Schleck sabe lo que significa vestir el maillot amarillo y convivir con la presión que conlleva. Desde que dejó la competición, ha ampliado su visión del deporte gracias a su trabajo con equipos, en el comercio ciclista y en grandes eventos en Luxemburgo. Esas experiencias le mostraron aspectos del rendimiento y de la gestión de equipos que los corredores rara vez ven mientras compiten. Ahora, como director general adjunto de Lidl-Trek, Schleck vuelve al ciclismo con una misión más amplia: ayudar a formar un equipo capaz de ganar al más alto nivel y, al mismo tiempo, construir una cultura en la que aficionados, patrocinadores y corredores puedan creer.

Para Schleck, el reto va mucho más allá de la táctica o del fichaje de talento. Se trata de liderazgo, de identidad y de crear un sistema en el que el rendimiento pueda seguir mejorando, no solo con el entrenamiento, sino también con mejores hábitos, una mejor recuperación y una sintonía total entre todas las áreas del equipo.

El regreso al equipo con una visión más amplia

Schleck describe su vuelta al equipo como algo profundamente personal, pero no impulsivo. Su relación con el ciclismo nunca llegó a desaparecer tras su retirada, sino que fue evolucionando. Después de dejar el ciclismo profesional en 2015, tomó distancia del deporte de forma deliberada durante un tiempo, antes de volver a implicarse poco a poco a través de proyectos empresariales y eventos en Luxemburgo. Gracias a esas iniciativas, empezó a comprender facetas del ciclismo que nunca había vivido como corredor.

Esa perspectiva cobra ahora todo su valor. Como corredor, sabía lo que hacía falta para ganar el Tour de Francia. Sin embargo, los años posteriores a su retirada le permitieron valorar más a fondo las estructuras y los sistemas que sostienen el alto rendimiento entre bastidores. Aprendió cómo funcionan los equipos, cómo crecen las organizaciones y cómo se construyen las estrategias de rendimiento a largo plazo.

Esas lecciones marcaron su forma de afrontar la oportunidad de volver al Lidl-Trek. Tal como él mismo explica, no era una decisión que se tomara a la ligera. Asumir el cargo implicaba renunciar a otros compromisos profesionales y dedicar mucho tiempo y energía al proyecto. La motivación era sencilla: ayudar a guiar al Lidl-Trek hacia la siguiente fase de su desarrollo como un equipo capaz de luchar por los grandes premios de este deporte.

Más que un equipo ganador

Cuando Schleck habla de ambición, lo tiene claro. El Lidl-Trek quiere ganar las grandes carreras del ciclismo: el Tour de Francia, los monumentos y éxitos constantes a lo largo de todo el calendario.

Sin embargo, lo que llama la atención de su visión es que no mide el éxito únicamente por los resultados. Quiere que el Lidl-Trek se convierta en un equipo que la gente reconozca y con el que se identifique, no solo por sus victorias, sino por la forma en que representa a este deporte.

En sus propias palabras, el objetivo es convertirse en «un equipo para la gente de ahí fuera». Eso incluye a los aficionados que se agolpan en las cunetas, a quienes siguen las carreras desde casa, a los seguidores que visten el maillot del equipo e incluso a los miles de empleados de Lidl en todo el mundo que, a través del equipo, desarrollan un vínculo con el ciclismo.

Al fin y al cabo, el ciclismo es un deporte construido sobre la pasión y la cercanía. Los corredores compiten ante millones de aficionados sin que los muros de un estadio los separen del público. Schleck cree que los equipos deben abrazar y cuidar esa conexión. En ese sentido, un equipo moderno del WorldTour no es solo una máquina de competir: también es una identidad pública.

Liderar no es solo ir delante

La filosofía de liderazgo de Schleck refleja esa misma mentalidad. Para él, liderar no consiste simplemente en tener autoridad o poder de decisión, sino en asumir una responsabilidad.

Suele explicar que liderar no significa necesariamente tomar la iniciativa en cada situación, sino cuidar de las personas a las que diriges. En la práctica, eso supone ayudar a corredores y personal a funcionar mejor juntos, sobre todo bajo presión.

Esta filosofía marca su manera de entender la construcción de un equipo. Cuando habla de fichajes, se refiere por igual a corredores y personal técnico como «personas». El talento y los datos de rendimiento importan, pero la mentalidad pesa lo mismo. La clave está en saber si cada uno tiene la actitud necesaria para crecer en un entorno de rendimiento colectivo.

Los equipos evolucionan sin parar. Los corredores llegan y se van, los papeles cambian y las estructuras de liderazgo se adaptan con el tiempo. Lo importante es que la cultura de equipo siga siendo sólida, sobre todo cuando más está en juego.

Lo que enseña el maillot amarillo

Haber ganado el Tour de Francia da a Schleck una comprensión única de la presión que soportan los corredores en la cima de este deporte.

Visto desde fuera, llevar el maillot amarillo parece glamuroso. En televisión brilla como símbolo de victoria. Desde dentro, sin embargo, la realidad es otra. De repente, el corredor se convierte en el centro de todas las miradas: medios de comunicación, patrocinadores, aficionados y rivales.

«De repente, toda la atención está puesta en ti», explica Schleck.

Esa presión puede sacar a la luz dificultades que los corredores nunca habían previsto. Las expectativas ajenas, el peso de la responsabilidad hacia los compañeros y la exigencia mental de liderar la carrera más importante del ciclismo pueden afectar al rendimiento.

Como lo vivió en primera persona, Schleck cree que su perspectiva le permite ayudar a los corredores que atraviesan situaciones parecidas. Hoy su papel no se limita a orientar la estrategia: también consiste en crear las condiciones para que los deportistas rindan sin verse desbordados por las presiones que acompañan al éxito.

La cuestión cultural: la pasión antes que el contrato

Hay un tema que aparece una y otra vez en la visión de Schleck sobre el ciclismo: la pasión. Los corredores profesionales, por supuesto, tienen contratos y cuestiones económicas que atender. Sus carreras son cortas y deben planificar la vida más allá de la competición.

Sin embargo, para Schleck, el dinero por sí solo no basta para alcanzar la grandeza en un deporte tan exigente como el ciclismo.

«El Tour de Francia es demasiado duro para ganarlo con dinero», afirma. «Hace falta pasión.»

Esa convicción determina su forma de entender la formación de los jóvenes corredores. Muchos de los deportistas que llegan hoy al ciclismo han crecido en una cultura deportiva global dominada por traspasos, contratos y salarios. El ciclismo, en cambio, funciona de otra manera. Exige resiliencia, resistencia y una disposición extraordinaria a sufrir por objetivos a largo plazo.

Para triunfar al más alto nivel, los corredores necesitan una motivación más profunda, que vaya más allá de la recompensa económica. Para Schleck, la pasión es el combustible que permite a los deportistas superar los límites que creen tener.

El rendimiento sigue evolucionando, y la recuperación está en el centro

Aunque la pasión mueve este deporte, la ciencia sigue definiendo cómo rinden los deportistas. Schleck reconoce sin rodeos que no es él quien hace investigación en laboratorio ni quien analiza cada variable. Lo suyo son los resultados en competición.

Y en esa conversación hay un tema que aparece una y otra vez: la recuperación.

En su opinión, la filosofía de entrenamiento en el ciclismo moderno no ha cambiado tanto como algunos podrían pensar. Los ciclistas siempre han soportado cargas de trabajo extremas. Lo que sí ha avanzado mucho es el conocimiento sobre cómo favorecer la recuperación entre esos esfuerzos.

«Si te recuperas mejor y más rápido, puedes entrenar más. Y si puedes entrenar más, el rendimiento mejora».

Una mejor recuperación permite a los ciclistas asimilar cargas de entrenamiento mayores, repetir esfuerzos de alta intensidad con más frecuencia y mantener el rendimiento a lo largo de calendarios de competición exigentes. Es una de las vías más directas para mejorar los resultados sin aumentar el riesgo físico.

La nutrición, el control del sueño y las estrategias de recuperación son cada vez más sofisticados. Hace años, los equipos ya sabían que los hidratos de carbono y las proteínas eran importantes, pero el grado de precisión era limitado. Hoy, la ciencia de la recuperación es mucho más individualizada y se apoya en los datos.

Schleck cree que esa evolución todavía deja margen de mejora.

Por qué Unbroken llamó su atención

Gracias a sus tiendas de ciclismo y a su prestigio en este deporte, a Schleck le presentan constantemente nuevos productos de nutrición y recuperación. La mayoría no le deja huella.

«Con las tiendas y mi nombre en el ciclismo, la gente viene continuamente y me dice: "Prueba esto"», explica.

Unbroken le llamó la atención porque planteaba una pregunta sencilla: ¿podría cubrir algo que todavía faltaba en la recuperación?

Por curiosidad, decidió probarlo él mismo. Aunque ya no es ciclista profesional, su rutina de entrenamiento sigue siendo exigente. Las sesiones de CrossFit, carrera y Hyrox llevan su cuerpo con frecuencia a una fatiga intensa.

Tras empezar a tomar Unbroken, notó mejoras en cómo se sentía. Las agujetas disminuyeron, dormía mejor y la recuperación entre entrenamientos era más llevadera.

Pero lo que de verdad le convenció fue que el cambio no solo se notaba en cómo se sentía, sino también en datos de recuperación medibles. Con el tiempo, sus registros de sueño y recuperación mostraron una recuperación nocturna más sólida cuando usaba el producto.

«No era solo una sensación», explica. «Los datos estaban ahí.»

Esa combinación, notar el beneficio y verlo reflejado a la vez en sus métricas de recuperación, fue lo que le llevó a tomarse el producto en serio.

Fue entonces cuando presentó Unbroken al equipo de rendimiento del Lidl-Trek a través del doctor Jens. Antes de plantearse su uso en el equipo, Jens quiso entender la ciencia y la investigación que había detrás de la formulación. Tras revisar los estudios, empezó a probar el producto él mismo con ciclistas y también con deportistas con los que trabajaba en el ejército alemán.

Según Schleck, los resultados de esas pruebas fueron coherentes: la recuperación mejoraba.

A partir de ahí, el equipo empezó a comprar Unbroken para que los corredores pudieran usarlo de forma habitual. Con el tiempo, las opiniones de los deportistas confirmaron lo que apuntaban las primeras pruebas.

Con el tiempo, Schleck empezó a estudiar si tendría sentido una colaboración.

Si llegó a plantearse esa posibilidad fue porque, en su opinión, Unbroken es el mejor suplemento para la recuperación que existe. Y no solo por la formulación en sí, sino porque los deportistas notan el beneficio en tiempo real y, a menudo, también pueden verlo reflejado en sus datos de recuperación.

Su lugar en un equipo del WorldTour

En un equipo ciclista profesional, la recuperación lo es todo. Durante las vueltas por etapas y los bloques de entrenamiento intensos, los corredores tienen que repetir esfuerzos físicos extremos día tras día con ventanas de recuperación muy limitadas.

Schleck resume el papel de Unbroken con sencillez: ayudar a acortar ese tiempo de recuperación.

«La recuperación es uno de los grandes temas del ciclismo. Si acortas el tiempo de recuperación, los corredores pueden asumir más carga, y más carga significa mejor rendimiento.»

Si los deportistas se recuperan más rápido, pueden asumir más trabajo. Y si asumen más trabajo, se convierten en competidores más fuertes a lo largo de toda la temporada.

En el alto rendimiento, estas mejoras suelen parecer pequeñas por separado, pero cobran mucha fuerza cuando se repiten de forma constante en todo el equipo.

Real Time Recovery y el principio del uno por ciento

Schleck habla a menudo de las ganancias marginales, pero siempre desde un enfoque práctico.

«Buscamos un uno por ciento», afirma. En la élite del ciclismo, la diferencia entre los mejores corredores del mundo es mínima. Los equipos rara vez necesitan grandes saltos de rendimiento. Lo que marca el resultado es la suma de pequeñas mejoras en muchos ámbitos: entrenamiento, recuperación, nutrición y material.

«En el ciclismo de élite, un uno por ciento puede marcar la diferencia. La recuperación es uno de los terrenos donde todavía se puede encontrar».

En este contexto, Schleck ve Unbroken como una de las herramientas que contribuyen a esas mejoras graduales.

Construir para 2028 y más allá

Schleck tiene claro que el proyecto actual de Lidl-Trek es a largo plazo. No se centra solo en los resultados inmediatos, sino en crear estructuras que sostengan el rendimiento durante años.

Una de las ambiciones de las que habla con más claridad es ver a Lidl-Trek conquistar dos maillots amarillos en el Tour de Francia, uno con el equipo masculino y otro con el femenino. Para Schleck, esa visión refleja todo el alcance de lo que está construyendo la organización.

Alcanzar ese objetivo exige algo más que buenos corredores. Hace falta una cultura, una infraestructura y un entorno de rendimiento pensados para el éxito a largo plazo en ambos programas.

Según él, ese proceso ya está en marcha.

Reflexión final: las ganancias más difíciles suelen ser las más humanas

Aunque la tecnología y los datos tienen cada vez más peso en el ciclismo, Schleck cree que las ganancias más importantes siguen siendo las humanas.

Pasión. Confianza. Cultura de equipo. Recuperación.

Son los factores que configuran el entorno en el que compiten los deportistas. Cuando todos encajan, el rendimiento llega.

Para Schleck, liderar en el ciclismo actual significa unir todas esas piezas: formar corredores más fuertes y, a la vez, un sistema más sólido a su alrededor. Y si ese sistema funciona, los resultados llegarán.

Sobre Andy Schleck
Andy Schleck es director general adjunto de Lidl-Trek y exciclista profesional luxemburgués. Ganador del Tour de Francia de 2010, hoy trabaja en la confluencia entre liderazgo, rendimiento y desarrollo de equipos, y contribuye a definir el futuro de Lidl-Trek dentro y fuera de la carretera.

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