La ultrafondista Andrea Kolbeinsdottir se siente más en su elemento en la montaña. Desde sus largas tiradas de entrenamiento hasta la Laugavegur Ultra en Islandia, correr se ha convertido tanto en una forma de estar en contacto con la naturaleza como en una cuestión de distancia. Y cuando terminan esas largas horas sobre el sendero, hay algo que su cuerpo pide a gritos: Unbroken.
Encontrar su lugar en la montaña
El recorrido deportivo de Andrea empezó con el fútbol y el tenis, antes de pasar al atletismo y descubrir su pasión por el fondo. Con el tiempo, las distancias más largas se impusieron y hoy está enganchada al ultrafondo.
Para Andrea, Islandia es el escenario perfecto. Desde subir el Esja, la montaña que domina Reikiavik, hasta pasar horas en senderos de montaña, lo que le encanta es la combinación de distancia, naturaleza y un terreno que cambia constantemente.
La Laugavegur Ultra se ha convertido en su preferida.
«Ese es mi sitio, en la montaña, subiendo cuestas en este paisaje tan bonito.»
Andrea terminó la Laugavegur Ultra y supo enseguida que quería volver. Para ella, esta carrera de unos 55 kilómetros por las tierras altas de Islandia resume todo lo que le encanta de correr.
Una rutina de recuperación que se volvió instintiva
Andrea empezó a tomar Unbroken aproximadamente un año antes de esta entrevista y enseguida lo incorporó a su rutina de carrera.
Antes de Unbroken, solía terminar de correr, volver a casa y comer entre media hora y una hora después. Lo que le gustó de Unbroken fue poder tomar líquido, aminoácidos y nutrientes justo después de entrenar.
«Siento que me ayuda a recuperarme más rápido.»
Cuando Andrea corre al aire libre, normalmente toma Unbroken justo al terminar. En la cinta, suele echarlo en el bidón y bebérselo durante la sesión.
Esa flexibilidad se vuelve especialmente valiosa cuando las distancias se alargan. Andrea cuenta que, cuando pasa dos o tres horas corriendo en la montaña, tener algo fácil de beber durante la carrera o justo al terminar forma parte de la rutina.
Y después de un año usándolo, esa rutina se ha vuelto sorprendentemente natural.
«Después de correr, me apetece Unbroken. Me encanta.»
Para Andrea, la recuperación forma ya parte de la experiencia de correr: la ayuda a cerrar una aventura y a prepararse para volver a las montañas.
Montañas. Kilómetros de fondo. Y una recuperación que ya no puede dejar de desear.





