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Riley Amos habla de la constancia en el rendimiento

Riley Amos on consistent performance

Entrevista con Riley Amos, corredor de XC del Trek–Unbroken Factory Racing. Descubre cómo uno de los jóvenes talentos más brillantes del ciclismo de montaña está ganando regularidad al máximo nivel, por qué la recuperación es esencial para rendir en la élite y cómo los pequeños hábitos diarios se traducen en éxitos en la Copa del Mundo.

En busca de la regularidad al máximo nivel

Desde fuera, el ciclismo de montaña de campo a través de la Copa del Mundo parece pura explosividad. Salidas rapidísimas, ataques agresivos, decisiones en décimas de segundo. Sin embargo, como explica Riley Amos, el verdadero reto en la élite no consiste solo en firmar un gran esfuerzo, sino en repetir actuaciones de alto nivel durante toda una temporada en la que los márgenes son mínimos y la competencia es cada vez más dura.

Tras dominar la categoría sub-23 con nueve victorias consecutivas en la Copa del Mundo y clasificarse para los Juegos Olímpicos de París, Amos ha dado el salto a la élite con impulso y con perspectiva. La velocidad es mayor, el nivel del pelotón es más alto y las carreras son más tácticas. Y, cada vez más, el éxito depende de lo bien que un deportista gestione la recuperación, la regularidad y la ejecución bajo presión.

Para Amos, esa evolución ha cambiado su forma de entender el rendimiento: «Ahora, en lo más alto, es realmente una partida de ajedrez. Ya no se trata solo de pedalear lo más fuerte que puedas».

Crecer en un lugar donde el ciclismo forma parte del día a día

Amos creció en Durango, Colorado, una de las comunidades de ciclismo de montaña más emblemáticas de Estados Unidos. El ciclismo no era algo lejano ni un sueño inalcanzable: formaba parte de la vida cotidiana. Los senderos, las montañas y la presencia de ciclistas profesionales a su alrededor hacían que el ciclismo de alto nivel le pareciera algo normal desde muy pequeño.

«Es una parte muy importante de nuestra pequeña comunidad. Lo normal era montar en bicicleta de montaña desde muy joven».

Ese entorno no solo moldeó su técnica, sino también su relación con este deporte. Montar en bici no era una rutina impuesta, sino algo natural mientras crecía. Estar rodeado de corredores de élite, además, le permitió ver de cerca cómo era el ciclismo profesional mucho antes de formar parte de él.

Nueve victorias seguidas en la Copa del Mundo y la conciencia de lo excepcional que era

Hoy, Amos ve su extraordinaria racha de victorias en la categoría sub-23 de otra manera que cuando la estaba viviendo. Entonces, el ritmo de competir y ganar se había convertido casi en una rutina. Sin embargo, el paso a la élite le ha hecho valorar lo difícil que es rozar la perfección semana tras semana en el ciclismo de montaña, donde las caídas, los pinchazos, las averías mecánicas y los imprevistos de carrera están siempre presentes.

«Visto ahora, es increíble que saliera así. Hay tantas cosas que pueden torcerse...».

Aquella racha no era solo cuestión de forma física. Dependía de la regularidad, del momento justo, de la ejecución en carrera y de no cometer errores durante toda una serie de pruebas. Esa idea le resulta aún más evidente ahora que compite contra el pelotón más potente que ha visto este deporte.

Cuando todo empezó a encajar

Amos sitúa al final de su tercera temporada sub-23 el momento en que todo empezó a alinearse. Mejoró en lo físico, pero, sobre todo, maduró su oficio en carrera. Gestionaba mejor el ritmo y tomaba las decisiones tácticas con más criterio. Las carreras dejaron de parecer caóticas y empezaron a resultar manejables.

«Todo empezó a encajar en mi forma de dosificar el ritmo y en la táctica. Por fin sentí que había alcanzado el nivel necesario para estar delante».

Esa evolución preparó el terreno para una temporada 2024 decisiva. Con el Campeonato del Mundo en Andorra, en altitud y en un terreno que le sentaba bien, y la posibilidad de clasificarse para los Juegos Olímpicos en el horizonte, Amos afrontó el año con muchísima motivación.

Sin embargo, el momento en que tomó verdadera conciencia de su nivel llegó poco antes de las primeras pruebas de la Copa del Mundo en Brasil.

En una prueba de la US Cup en Arkansas, la organización modificó el calendario para que los corredores pudieran sumar el máximo de puntos UCI de cara a la clasificación olímpica. Amos disputó tres carreras de cross-country de distancia completa en cuatro días. Fue segundo en una prueba élite, ganó la sub-23 y, al día siguiente, se impuso en la élite. Aquel bloque le descubrió algo nuevo.

«Me di cuenta de que tenía un fondo físico y una capacidad de recuperación que nunca había tenido».

Aunque llegó a Brasil agotado por el esfuerzo, abrió la temporada ganando la prueba corta y después se llevó la victoria en la primera cita de la Copa del Mundo, en Mairiporã. De repente, la clasificación olímpica era algo muy real.

El salto de sub-23 a élite

La gran diferencia entre las categorías sub-23 y élite no es solo la velocidad. Según Amos, es la profundidad. En sub-23 puede haber entre cinco y diez corredores capaces de luchar con regularidad por los puestos de cabeza. En élite, hoy hay más de treinta ciclistas de nivel de equipo oficial de fábrica, todos capaces de rendir al máximo nivel mundial. Y eso lo cambia todo.

«Hay 30 corredores muy buenos y con un nivel muy parejo». La élite actual está más igualada que nunca.

El material ha mejorado y las estructuras de apoyo son más sólidas. En la última década, el número de corredores con apoyo completo ha crecido de forma notable. Por eso, las carreras son cada vez más tácticas. El circuito corto, en particular, se ha convertido en una disciplina muy estratégica, en la que la colocación, el momento de cada movimiento y la gestión de la energía pesan tanto como la potencia pura.

«Vas al 98 o 99 % solo para ir a rueda. Nadie consigue escaparse».

Los márgenes son mínimos. Un pequeño error puede costarte varias posiciones y un ataque en el momento justo puede cambiar toda la carrera. Para Amos, adaptarse a ese entorno forma parte ya de su evolución como deportista de élite.

Ganar regularidad en la élite

En su segunda temporada en la élite, Amos se centra menos en los grandes golpes y más en lograr una regularidad sostenida. Tiene talento y tiene velocidad. Sin embargo, la competición de élite exige resistencia física, mental y emocional. Tras una temporada pasada marcada por lesiones y problemas de salud, ahora su objetivo está claro: asentarse en la cabeza de carrera de forma constante.

«Este año busco entrar con regularidad en el top 10, y creo que un podio es posible».

Esa confianza no nace del bombo, sino de la experiencia. Ya ha demostrado que puede competir con los mejores del mundo. El reto ahora es repetir ese nivel una y otra vez a lo largo de un calendario exigente.

La recuperación lo cambia todo en los fines de semana de carrera

Los fines de semana de la Copa del Mundo actual son durísimos a nivel físico. La carga no se limita a la carrera en sí. Hay entrenamientos, el desgaste de los viajes, condiciones cambiantes, el esfuerzo del circuito corto y la dificultad de recuperarse lo bastante rápido como para volver a rendir en menos de 24 horas.

Hace poco, Amos vivió en Corea del Sur uno de los fines de semana más exigentes de su carrera: el barro obligó a los corredores a recorrer a pie largos tramos del circuito con la bici a cuestas.

«Creo que, en toda la carrera, corrimos unos cinco kilómetros con la bici».

Más allá de las condiciones extremas, el verdadero reto suele estar en lo concentrado del formato. La prueba de circuito corto puede durar solo unos 20 minutos, pero la intensidad fisiológica es enorme.

«Lo das absolutamente todo durante 20 minutos».

Eso plantea un reto de recuperación. El cuerpo tiene que asimilar un esfuerzo máximo, recuperarse rápido y volver a competir al día siguiente en la carrera de distancia olímpica. En la élite, llegar aunque sea un poco falto de recuperación puede cambiar el resultado.

Real Time Recovery con Unbroken

Amos empezó a tomar Unbroken a finales de la temporada pasada como parte de su nutrición para la recuperación. Su prioridad era la reparación muscular, mantener la fuerza durante los bloques de entrenamiento de resistencia más exigentes y reducir las agujetas tras las sesiones de gimnasio.

El ciclismo de montaña de campo a través exige un equilibrio difícil: suficiente volumen de resistencia para aguantar carreras largas y, al mismo tiempo, la fuerza y la potencia necesarias para repetir esfuerzos explosivos una y otra vez. Mantener la masa muscular mientras gestionas grandes cargas de entrenamiento forma parte de esa ecuación.

«Los aminoácidos son una parte fundamental de la reparación muscular y la recuperación».

Lo que más llamó la atención de Amos fue la reducción de las agujetas después del gimnasio. Era importante, porque las agujetas repercuten en todo lo demás: la calidad sobre la bici, la movilidad y la constancia.

«Cuando tienes muchas agujetas por el gimnasio, cuesta rendir bien sobre la bici».

Con Unbroken integrado en su rutina, notó que volvía a la bici más fresco y mejor preparado para afrontar sesiones de calidad.

«Me ha ayudado a ser más constante semana a semana y día a día».

La parte práctica también cuenta. En los fines de semana de carrera y en las épocas con muchos viajes, que algo sea fácil de llevar y sencillo de usar se vuelve importante. Una estrategia de recuperación solo funciona si el deportista puede aplicarla con constancia.

Amos también se interesa cada vez más por el momento de la toma de nutrientes, sobre todo por tomar Unbroken antes o durante los esfuerzos intensos para favorecer la disponibilidad muscular en tiempo real.

Esto encaja con la filosofía de Real Time Recovery en su conjunto: apoyar la reparación muscular mientras se hace el trabajo, no solo a posteriori.

Lo innegociable: sueño, nutrición y rutina

Cuando le preguntamos por los hábitos de recuperación en los que no hace concesiones, Amos responde sin dudar: el sueño.

«Si estoy entrenando muy duro, necesito dormir muchísimo más. Es innegociable».

En la élite, la recuperación no es un lujo. Es la base que permite seguir entrenando. La nutrición es igual de importante.

Amos insiste en que alimentarse con regularidad, tanto durante el entrenamiento como justo después, es clave para sostener la carga de trabajo a lo largo de semanas muy largas.

«Si me quedo corto con la nutrición, lo pago muy caro».

Su enfoque se basa en la constancia más que en la complejidad: suficientes calorías, suficientes hidratos de carbono, proteína de calidad y asegurarse de que la recuperación empiece justo después de entrenar. Una buena comida poco después de bajarse de la bici sigue siendo uno de sus hábitos fundamentales.

«Directo a comer antes de la ducha».

Incluso en las preguntas rápidas, sus respuestas dejan ver la estructura que sostiene el rendimiento de élite.

El cross country olímpico antes que el short track. Un antifaz para dormir como imprescindible de viaje. Su casa en Colorado como lugar favorito para entrenar. Pequeños detalles, repetidos con constancia.

Mirando al futuro

Amos sabe que este deporte evoluciona deprisa. El nivel sube. La competencia es cada vez más amplia. La recuperación y la preparación importan más que nunca. Sin embargo, también sabe que su sitio está delante.

El siguiente paso no consiste solo en lograr resultados aislados, sino en construir la regularidad necesaria para luchar por el podio durante toda una temporada. Ese proceso ya está en marcha.

Y en un deporte que se decide por márgenes mínimos, quienes mejor se recuperan, más rápido se adaptan y con más regularidad ejecutan suelen ser los que siguen peleando en cabeza cuando la temporada llega a sus momentos más duros.

 


Serie de opinión experta de Unbroken. Real Time Recovery para deportistas que entrenan, viajan y compiten bajo cargas reales.

 

Preguntas rápidas con Riley Amos

¿Cross country olímpico o short track? Cross country olímpico. Amos reconoce que antes habría elegido el short track, pero ahora que las carreras de élite de ese formato se han vuelto tan tácticas e imprevisibles, prefiere la distancia olímpica, donde la carrera se desarrolla de forma más estratégica a lo largo del tiempo.

¿Subir o bajar? Bajar.

¿Circuito favorito de la Copa del Mundo? Mont-Sainte-Anne.

¿Subidas duras o bajadas técnicas? Las dos.

¿Un hábito de recuperación que nunca te saltas? Una buena comida justo después de montar.

¿Alimentos favoritos para recuperarte? Arroz, hidratos de calidad, proteínas saludables y un buen filete.

¿Algo imprescindible en tus viajes? Un antifaz para dormir.

¿Lugar favorito para entrenar? Mi casa, en Colorado.

¿Sabor favorito de Unbroken? Naranja.

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