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Mads Christophersen: cómo gestionar la fatiga y la competición

Mads Christophersen on managing fatigue and competition

En el bádminton, la recuperación no espera a que termine el partido. Al máximo nivel, cada intercambio exige otra arrancada, otra frenada, otro cambio de dirección. El cuerpo se somete a esfuerzos explosivos repetidos, mientras la mente tiene que mantenerse lo bastante lúcida para tomar decisiones rápidas bajo presión.

Para el jugador profesional danés de bádminton Mads Christophersen, eso forma parte de lo que hace que este deporte sea tan exigente, y también explica por qué cada detalle cuenta.

«Siempre he ido a por ese porcentaje extra».

Esa mentalidad ha marcado su forma de entrenar, prepararse, recuperarse y competir. Del descanso y la preparación física a la concentración y la nutrición, Mads siempre busca pequeñas mejoras que le ayuden a ser mejor jugador. Unbroken se ha convertido en uno de esos detalles.

En busca de su mejor versión

Mads empezó a jugar al bádminton con unos siete años. Sus hermanos también jugaban y, al poco tiempo, el bádminton pasó a ser mucho más que un deporte con el que disfrutaba.

También había probado el fútbol y el balonmano, pero el bádminton le daba algo distinto.

«Había algo especial en estar solo en la pista. Si las cosas salían mal, solo podías culparte a ti mismo, pero si salían bien, también podías sentirte orgulloso a tu manera».

Esa responsabilidad individual formaba parte del atractivo. El bádminton le daba una respuesta directa: si mejoraba, lo notaba; si cometía un error, tenía que asumirlo.

En categoría júnior no era el mejor de Dinamarca desde el principio. Sin embargo, cuando empezó a competir a nivel internacional, algo cambió. Comenzó a ganar a algunos de los mejores jugadores de Inglaterra, los Países Bajos, Francia y otros países europeos, y eso le dio confianza. «Sentí que de verdad era uno de los mejores de Europa», recuerda Mads.

Más tarde, ya como sénior, empezó a lograr resultados internacionales más sólidos y constantes. Ganó torneos, escaló en la clasificación mundial y entró entre los 50 mejores del mundo.
Sin embargo, para él el objetivo nunca ha sido solo un número: «Mi meta es convertirme en el mejor jugador de bádminton que pueda llegar a ser».

Si eso le lleva a estar entre los 20 mejores, sería un sueño. Si le devuelve al entorno de los 40 primeros, quiere saber igualmente que lo ha dado todo. «Si no sintiera que estoy mejorando, creo que perdería la motivación», afirma el jugador.

Las pequeñas mejoras que marcan la diferencia

Para seguir progresando, Mads va más allá de lo evidente. El entrenamiento es solo una parte; el sueño, la nutrición, la preparación física, las rutinas y la concentración mental también cuentan.

Ha probado series en bicicleta, la bicicleta de aire y la carrera a pie. Hace poco incorporó algo de carrera a su entrenamiento y comprobó que no solo le ayudaba con el fondo cardiovascular: también se sentía más rápido en la pista.

También ha cambiado su forma de dormir. Desde que es padre, despertarse por la noche forma parte del día a día. Para no desvelarse del todo con una luz intensa, él y su mujer usan una lámpara roja en el dormitorio. Además, duerme con antifaz para bloquear la luz sobrante y conseguir un sueño más profundo.

Luego está la concentración. Mads medita a veces durante ratos breves, a menudo solo cinco minutos. Parece sencillo, pero para él tiene una relación directa con el rendimiento.

“Intento centrarme en la respiración. En cuanto me viene otro pensamiento, me doy cuenta y vuelvo a la respiración. Eso me pasa quizá 10 o 20 veces en cinco minutos. Pero también me pasa cuando juego.”

En un partido, las distracciones llegan enseguida. El marcador. El último error. El siguiente golpe. La sensación de fatiga. El reto no es eliminar todos los pensamientos, sino darse cuenta de ellos y volver al siguiente peloteo.

Cómo se vive la fatiga en el bádminton de élite

Desde fuera, el bádminton puede parecer ligero y rápido. Dentro del partido, no da tregua.
Las arrancadas y frenadas son constantes. Los jugadores aceleran, frenan, se lanzan en zancada, saltan, se recolocan y vuelven a empezar, a menudo con muy poco tiempo entre puntos. Mads controla su frecuencia cardiaca en entrenamientos y partidos, y lo que ve coincide con lo que siente. “Si me enfrento a alguien de mi nivel, siento que puedes estar en la zona roja durante más de una hora”, explica Mads.

A veces, la fatiga aparece pronto. Antes del primer descanso, ya puede intuir que el partido va a ser duro. Sin embargo, centrarse en esa sensación solo lo complica más.

“La fatiga está ahí, esperándote. En cuanto te fijas en ella, también duele un poco más.”

Por eso Mads vuelve a poner la atención en lo que puede controlar. El siguiente peloteo. La siguiente respiración. La siguiente decisión.

Por qué la recuperación tiene que producirse durante el partido

Para Mads, el reto no siempre es un solo partido. En los torneos puede jugar dos veces en un mismo día, disputar cinco partidos en tres días o terminar un torneo y prepararse para otro a la semana siguiente.

Eso significa que la recuperación no puede limitarse a algo que ocurre al final del día.

«Si juegas una hora u hora y media, no basta con haber comido dos horas antes del partido o haber bebido algo 30 minutos antes. En ese partido se te va muchísima energía del cuerpo.»

A ese nivel, la preparación tiene que continuar mientras compites. Ahí es donde Unbroken encaja en su rutina.

Cómo usa Mads Unbroken

Mads descubrió Unbroken mientras buscaba un socio nutricional. Quería una marca que le convenciera: algo creíble, sencillo y útil para su forma de competir.

Cuando vio la colaboración de Unbroken con el Lidl-Trek, le llamó la atención. Como aficionado al ciclismo, reconoció al equipo: «Conozco a estos chicos. Igual es de fiar», cuenta Mads.

A partir de ahí, se puso en contacto con la marca.

Hoy, Unbroken forma parte de su rutina de entrenamiento y competición.

Los días de torneo, Mads suele empezar la mañana con dos tabletas Unbroken. Antes del partido, prepara otra botella y empieza a darle sorbos unos 15 minutos antes de jugar. Durante el partido, sigue tomándola como parte de su rutina.

Si el día es más exigente, lo ajusta.

«Cuanto más hago en un día, más tabletas tomo.»

Cuando entrena menos, como ahora que está lesionado, lo simplifica: a menudo una tableta por la mañana y otra por la noche. Para Mads, la rutina es flexible y se adapta a la carga de trabajo.

La prueba: 10 partidos en 10 días

El momento más revelador llegó durante un bloque de competición exigente. Mads jugó 10 partidos en 10 días. Algunos días tenía varios partidos, mientras que otros le dejaban algo más de margen para recuperarse.

Normalmente, después de cinco partidos en tres días, esperaría acabar muy fatigado y cansado, sobre todo tras un largo periodo sin esa carga de partidos. Esta vez fue distinto.

«La verdad es que me sentí bastante bien después del torneo. Claro que estaba un poco cansado, pero me encontraba mejor de lo normal.»

Tras un día de descanso, pudo volver a entrenar y preparar el siguiente torneo. Después jugó otros cinco partidos en tres días. Y, de nuevo, se sintió bien.

«Mi cuerpo no era el problema en absoluto».

Para un deportista, esa es la diferencia que cuenta. No una promesa ni un atajo, sino la sensación de que el cuerpo está listo para volver a darlo todo.

Mantener la lucidez con las pulsaciones por las nubes

Mads no se considera un deportista obsesionado con los datos. Controla el sueño y la frecuencia cardiaca, pero también presta mucha atención a cómo se siente. Durante los partidos, se dio cuenta de algo importante.

Incluso con la frecuencia cardiaca muy alta, seguía sintiéndose físicamente capaz y mentalmente presente. Y eso importa, porque en el bádminton la fatiga no solo afecta al movimiento, también a la toma de decisiones. «A veces, cuando estás muy cansado y tienes las pulsaciones altas, empiezas a estresarte mucho y a tomar malas decisiones. En el bádminton tienes que decidir rápido todo el rato», explica.

En su último bloque de competición, Mads sintió que era capaz de mantener la concentración incluso bajo presión física.

«Me sentía muchísimo mejor que antes».

Encontrar el compañero adecuado

Para Mads, Unbroken no es un producto más en la bolsa. Es algo que llevaba tiempo buscando. «Buscaba el compañero adecuado y la colaboración adecuada», cuenta.

Lo que marcó la diferencia fue sentir que encajaba con sus necesidades como deportista.

«Por fin siento que he encontrado algo que de verdad me ayuda, y de una forma que me gusta mucho».

Por eso forma parte de su rutina. Nada de promesas vacías ni soluciones rápidas: es un detalle más dentro del sistema que está construyendo en torno al rendimiento, la recuperación y la mejora a largo plazo.

Listo para el siguiente punto

Ahora mismo, Mads se está recuperando de una lesión. Es la primera vez que tiene que usar muletas, y sabe que ha tenido suerte de librarse de ellas durante la mayor parte de su carrera.

Sin embargo, el objetivo sigue claro: recuperarse, seguir mejorando, mantener la curiosidad y volver a la pista preparado para competir. Porque en el bádminton siempre hay otro punto por jugar. Y para Mads Christophersen, cada detalle cuenta.

Listo para lo que viene.

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